Visitar este encantador Lodge, es trasladarse un centenar de años atrás para vivir una experiencia mágica y llena de nostalgia.

Narbona no es un sólo un Wine Lodge. Narbona no es sólo una bodega. Narbona no es sólo un restaurant de autor. Narbona no es sólo un tambo. Narbona es todo eso. Y sobre todo es una inolvidable experiencia a los sentidos.

Fundada en 1909 y ubicada en la ruta 21, km 268 en Carmelo, Narbona, mantiene intacta su estética original que luego fue refaccionada conservando su esencia y su historia.

Su fundador, el francés Juan de Narbona, fue uno de los primeros en traer la cepa Tannat a Uruguay la cual, en el año 2011, recibe el premio al mejor Tannat de Uruguay con su etiqueta “Luz de la Luna”.

No es casualidad que el lugar sea el único hotel perteneciente a la cadena Relais & Chateaux. Materiales nobles, detalles en cada ambiente del lodge, y un servicio personalizado anticipan al visitante la calidad de este encantador hotel boutique.

La estadía tiene diferentes momentos para ser vividos. Por una lado, la Antigua Cava Originaria de 1909 aún posee una vieja cocina a leña, junto a una gran mesa de madera, donde se realizan degustaciones y cenas privadas. La decoración de viejas tradiciones, con jamones, quesos madurando y barricas donde reposan añejos vinos, es parte de este nostálgico decorado.

Luego es interesante recorrer la nueva bodega: rodeada de fudres de roble francés y apta para una vinificación moderna, pero dentro de un lugar que preserva un estilo antiguo y sensación artesanal.

Dentro de La Nueva Cava, una gran barra de madera antiquísima, se extiende a lo largo del salón principal y la ya típica pared de botellas de los restaurantes Narbona separa al privado. Dentro del mismo se destaca una importante cámara donde maduran parte de sus quesos más preciados traídos de su propio tambo.

El patio colonial de este Lodge, es un capitulo aparte. Con una magnífica vista a las primeras filas de 15 hectáreas de viñedos, es ideal para tomar un descanso durante el día. Con una refinada ambientación de época, se pueden observar allí las ventanas y puertas que se conservan del casco antiguo y disfrutar, junto una copa de vino, de la mejor vista del atardecer.

La experiencia completa, el lugar, la mágica atmósfera, sus viñedos y su gastronomía, es sin dudas para agregar a nuestra lista de deseos 2018!