La segunda guerra mundial tuvo lugar de 1939 a 1945, sin embargo, los estragos que causó en el deporte se extendieron hasta 1949, dejando así al mundo sin dos emisiones de la Copa Mundial.

En 1936, tres años antes del estallido de la guerra, Alemania había solicitado ser el anfitrión del mundial en 1942. Los alemanes habían establecido un ultimátum, después de una enorme campaña para ganar el título de anfitriones, para 1940. Pero el estallido de la segunda guerra mundial hizo que la celebración deportiva se suspendiera, no solamente por los países que estaban concentrados en este conflicto bélico (estuvieran o no directamente en combate) sino también porque muchos futbolistas se enlistaron en el ejército. La guerra propiciada por Adolf Hitler generó millones de muertos y la paralización del mundo fútbol por 12 largos años.

Terminado el Mundial de Francia en 1938, la FIFA tenía un enorme dilema. El pedido del Tercer Reich para organizar la Copa del Mundo de 1942 era agobiante.

Ya se había tomado a Matthiias Sindelar, un hábil austríaco que jugaría como icono del deporte alemán, pero la selección de futbol (fortalecida con otros jugadores austriacos) también quería ser tomada como elemento publicitario. Además, los recientes Juegos Olímpicos de Berlín en 1936 mantenían el deseo nazi de ser el centro deportivo del mundo.

Durante los siguientes años, los alemanes enviaron por el mundo a un delegado, Paco Bauwens, para ganar aliados y encontrar apoyo a su candidatura. Algunos miembros de la FIFA apoyaron a Alemania, mientras que otros tuvieron serias dudas. A comienzos de 1939, Alemania solicitó una decisión oficial a la FIFA y su secretario general Ivo Schricker respondió que la decisión final se tomaría en el congreso general en 1940.

Al no haber otro candidato, se le estaba dando vueltas al asunto para poder oponer otro competidor. A mediados de 1939, Argentina se propone como candidato. Cuando estalla la guerra la FIFA declara que el fútbol “debe seguir adelante”, y que futbolísticamente no hay diferencias entre los países neutrales y los belicosos. Por su parte, Argentina buscó el apoyo de Francia e Inglaterra a su candidatura, pero dentro del mismo seno de la FIFA se creía que Argentina no era un país lo suficientemente seguro para celebrar una Copa del Mundo.

La asamblea de la FIFA iba a celebrarse en Luxemburgo en mayo de 1940, pero el bombardeo tremendo de las fuerzas alemanas en el oeste de Europa desbarató toda esperanza de un rápido fin a la guerra, y el congreso fue cancelado al igual que la Copa del Mundo 1942.

a causa de la Segunda Guerra Mundial, las selecciones nacionales perdieron actividad tras la pérdida de dos citas

mundialistas. Si bien el conflicto bélico fue de 1939 a 1945, el tiempo sin actividad se alargó hasta 1949.

Durante ese tiempo, algunos países mantuvieron sus torneos locales, con sus respectivos campeones. En Uruguay, Nacional dominó de la mano de Atilio García. Argentina vio crecer a River Plate y México pasó de la era amateur a la profesional con la llegada de jugadores españoles.

En Brasil se suspendió el fútbol, al igual que en Inglaterra que era parte activa de los aliados. En Italia mientras tanto, la divina generación del Torino, con jugadores que eran bien conocidos por el entrenador Vittorio Pozzo, era la dominante hasta que se suspendió el campeonato porque su país era aliado incondicional de la Alemania nazi. En España se coronó por primera vez el Athletic Aviación, que luego se convertiría en el Atlético de Madrid, mientras que en Alemania el Schalke 04 era quien estaba al mando. Pero, fueron muchas más en número las ligas que pararon a causa de la Segunda Guerra Mundial.

La Copa del Mundo no volvería hasta 1950, donde Brasil se convertiría en el país anfitrión con el segundo puesto más recordado en la historia del fútbol.