Más de mil entusiastas epicúreos se reunieron en Puerto Madero para disfrutar del picnic très chic más solicitado del mundo, realizado por primera vez en nuestro país.

Buenos Aires, Octubre – Le Dîner en Blanc, un evento tipo picnic “pop up” al estilo Parisino, caracterizado por su código de vestimenta completamente blanco, se llevó a cabo por primera vez en Buenos Aires el pasado sábado 7 de octubre, en el Dique 2 de Puerto Madero, donde Eduardo F Costantini y Alan Faena desarrollarán el proyecto residencial Oceana Puerto Madero. Alrededor de 1.000 entusiastas de la cultura y la comida se dieron cita en Puerto Madero con sus atractivos outfits “total White” para disfrutar de una velada única que celebró la amistad, la elegancia y la galantería.

Le Dîner en Blanc comenzó en Paris en el 1988 cuando François Pasquier regresando de un largo viaje en el extranjero, tuvo la idea de reunirse con amistades para un picnic. Debido a que la cantidad de invitados creció, él

decidió hacer dicho picnic en un lugar público e informarles a todos sus invitados que se vistieran de blanco para así reconocerse fácilmente.

En el 2009, se celebró por primera vez el evento fuera de París, el mismo se llevó a cabo en Montreal, Canadá, seguido por la primera edición Americana en Nueva York en el 2011. Luego de su éxito en Nueva York, se creó Diner en Blanc International para traer el secreto Parisino a más ciudades alrededor del mundo.

Por primera vez, Buenos Aires fue el anfitrión de su propio Diner en Blanc, gracias a los organizadores locales Maia Naon, Jimena Suarez y Nicolás Francisquelo “Le Diner en Blanc captura el espíritu de amistad, glamour y la elegancia Europea” cita Maia Naon. “Nos encantó la historia detrás de dicho evento y la anticipación que crea Le Dîner en Blanc alrededor del mundo. Estamos emocionados de haber marcado un capítulo nuevo sobre dicho evento en nuestra ciudad y así traer un pedacito de Europa a Buenos Aires y añadirle nuestra impronta local a Dîner en Blanc” citó Nicolás Francisquelo.

Los invitados locales, como sucede en todas partes del mundo, llevaron sus propias mesas portátiles, sillas blancas, manteles y servilletas blancas, cubiertos y comida.

Todos los invitados asistieron en atuendos blancos de pies a cabeza y al momento de la caída del sol, alzaron sus servilletas blancas al cielo y dieron inicio a la velada.

Fiel a la costumbre de Le Dîner en Blanc, la localización permaneció secreta hasta el último momento. Los participantes fueron citados a su punto de encuentro elegido al momento del registro online (7 puntos en total distribuidos entre Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Puertos-Escobar y Nordelta). Luego, fueron transportados hasta el espacio icónico de Buenos Aires que ofició de sede para la primera edición del evento.