Visitamos Grecia, la tierra de los dioses, cuna de la cultura y de las ciencias y de algunas de las primeras obras de arte de gran talla. Un destino ideal para volver atrás en el tiempo y vivir esas magnificas historias que nos han contado.

Grecia no sólo es uno de los países más antigüos del mundo, también es uno de las más vibrantes, desde lo histórico hasta lo artístico. Lo que más nos atrajo de este destino fue la variedad de opciones que nos ofrecía: visitar sus islas, bañarnos en las aguas cristalinas de sus increíbles playas, construcciones imponentes de miles de años, monumentos, museos y ruinas. Todo en Grecia tiene su propia historia y una magia particular. La esencia de Grecia, con toda su historia y su energía milenaria, tiene un poder atrapante.

Empezamos nuestro viaje en la Grecia continental, visitando el símbolo de Atenas por excelencia: el Partenón, ubicado en la cima de la Acrópolis. Imponente y asombroso, refleja la antigua gloria de la ciudad en la que la cultura floreció hace más de dos milenios. La Acrópolis nos sorprendió a cada paso, visitando emblemáticas ruinas como Beulé Gate, el monumento de Agripa, Propylaia, el templo de Atenea Nike y Erecteion. Adentrándonos en la cultura, llegamos por fin al famoso Odeon de Herodes Atticus. Este antiguo teatro fue diseñado con un auditorio encajado en un hueco natural. Las filas de asientos semicirculares podrían acomodar a casi 5,000 personas. Durante las noches de verano, hay espectáculos en vivo, una experiencia diferente, tal como lo disfrutaban los antiguos griegos, al aire libre y bajo las estrellas.

Dispuestos a distendernos y relajarnos del circuito cultural, llegó el momento de visitar las Islas. Grecia tiene más de 600 islas, de las cuales 200 están habitadas y unas 100 están preparadas para el turismo. La decisión de cuáles visitar fue dificil de tomar, pero nos inclinamos por las más afamadas para esta primera visita: Mykonos y Santorini.

Llegamos a Mykonos y alquilamos un scooter para recorrerla. Fue la mejor decisión, ya que pudimos adentrarnos en sus calles laberínticas y visitar muchas playas. Paradise beach y Panormos fueron nuestras preferidas. En scooter también fuimos hasta Kato Myli, el punto ideal para la clásica foto en los molinos de viento con vistas a Little Venice.

En Mykonos, todo es de película: su estilo chic y exclusivo convive en armonía con la esencia de la isla y sus paisajes soñados.

Santorini se divide en tres regiones principales: Fira, el centro, cercano al puerto y en donde hay más movida nocturna, Imerovigli, ubicada en el medio de estas tres zonas, más tranquila y exclusiva en cuanto a los alojamientos, y Oia, en la punta de la isla. Aquí es donde nos hospedamos, con la recomendación de apreciar desde allí los mejores atardeceres. El lugar estratégico para hacerlo es el “Old Castle” del pueblo. Llegamos temprano en búsqueda de un buen lugar, tomamos algo y disfrutamos la vista mágica

hasta que se hizo de noche, y el atardecer dio paso a cientos de luces de las casas blancas que comenzaban a encenderse, creando una imagen única e imborrable de nuestras retinas.

Conscientes de todo lo que nos quedó por conocer, dejamos una lista de pendientes para volver, suspirando por los recuerdos que guardamos, y preparando los sentidos para la próxima visita a este gran destino.