Agatha Ruiz de la Prada presentó su colección 2019 y tuvimos la oportunidad de estar presentes y charlar con ella.
Una mujer original, atrevida y coherente que nunca para de sorprender.

Para presentar la colección primavera – verano 2019, la diseñadora Ágatha Ruíz de la Prada nos regaló un desfile repleto de formas y volúmenes policromáticos, impregnado de su impronta alegre: los ojos y los labios resaltan como emblemas surrealistas de la colección, vestidos que se derriten, vestidos bola, faldas abullonadas, bombers, polleras-pantalón y vestidos de lentejuelas toman el escenario. Algodones 100%, lino natural y seda rústica entran en conversación con plásticos y con nuevas telas para el hogar, telas para almohadones, para cortinas y cortinas de baño. El ‘patch-work’ en su estado más exaltado. Una colección para disfrutar con todos los sentidos.

¿Agatha, después de tantos años de experiencia, te sigue poniendo nerviosa presentar una nueva colección?
La verdad es que no me pongo nerviosa, me pongo contenta. Para mí un desfile es como para otra persona la fiesta de su cumpleaños.

¿Qué es lo que más disfrutás cuando no estás creando?

Las amigas, mis hijos, la música, bailar reggaeton y… las redes sociales! Yo los llamo “señor WhatsApp y señor Instagram”. Nunca me he divertido más, es como ir a toda velocidad. Agatha es una activa usuaria de la red social en la que comparte fotos compulsivamente y la siguen más de 200.000 personas.

¿A qué mujeres apuntás cuando diseñás una colección?

La mujer agathista es optimista y felíz. Las prendas que le planteamos son amplias, cómodas y desenfadadas, perfectas para la mujer empoderada e inteligente.

¿Te sigue gustando provocar? ¿Te gusta la etiqueta de diseñadora irreverente que tenés?
Sí, me encanta, me gustaría seguir provocando y provocar cada día más.

¿Qué queda de la Agatha de los inicios?

La verdad es que mis inicios cada día me gustan más. Lo pasé bomba. Creo que sigo siendo la misma, sigo siendo bastante coherente, sigo estando casi igual de emocionada y de enamorada de mi trabajo. Hay gente que se muere por estar en mi estudio, y luego a los cuatro o a los seis meses de estar haciendo todo el día corazones se cansan y entonces pasa a gustarles el gris o el nude. Yo sigo con los corazones y tan contenta. Y eso creo que me lo ha dado Dios porque no es una pose, es de verdad que a mí me gustan los colores y los trajes con aro. No me gusta ser una mujer convencional ni pasar desapercibida.

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