Llegar a su aeropuerto, recorrer las calles hasta el hotel, respirar ese aire fresco, ver sonrisas en todos lados. Esa hermosa sensación de “llegué a mi lugar en el mundo: llegué a Aruba otra vez”.

Por Laura Samá

Alguna vez escuchamos que el mundo es muy grande como para repetir el destino de un viaje. ¡Qué frase tan equívoca! Hay lugares que son mucho más que “un destino”: son recuerdos, emociones, sensaciones. La sensación de sentirse pleno, por ejemplo; sentir la felicidad correr por tus venas sólo por caminar por sus calles, por volver a ese restaurant con esos sabores locales tan típicos, sentir que acá y ahora ya no hace falta nada más. Eso para mi es visitar Aruba, y tuve la suerte de volver. Y el deseo de volver a hacerlo, claro.

¿Por qué Aruba? la primera vez, quería conocer esa pequeña Isla de la que había escuchado hablar. Recuerdo que me decían que ahí no debería preocuparme por el clima, que siempre había sol, que era un lugar seguro y que la gente era amable y felíz. Fue suficiente para elegirla como destino para mis vacaciones, y comprobé que todo lo que escuché era cierto. Disfruté cada día de esas vacaciones de principio a fin. A partir de ese viaje, cuando mi cuerpo y mi mente tienen la necesidad de playa, sin dudarlo, es momento de volver a esa Isla que se convirtió en mi segundo hogar.

“Solo ta brilla” significa “el sol brilla” y es una frase que los arubianos suelen decir al describir su isla. Aruba está bañada por la calidez del mar cristalino y refrescantes vientos. Es hogar de un sol constante y de playas de arena blanca y fina. Por su ubicación, está situada fuera de la periferia de la zona de huracanes y disfruta de más días de sol que cualquier otra isla del Caribe (recuerdo cuando escuché de ella por ser la isla con 365 días de sol).

En Aruba es fácil deslumbrarse con vistas, sonidos y delicias culinarias, y con sus amables habitantes ansiosos por darnos la bienvenida con un abrazo. Tiene también maravillas naturales para explorar y todas las formas que uno pueda imaginar para relajarse. La felicidad está ahí, al alcance de tu mano en todo momento. Realmente es la Isla Felíz.

La arena blanca se encuentra con el mar turquesa, dando lugar a las mejores playas del mundo, como Eagle Beach que fue elegida por Trip Advisor como una de las mejores. Y hablando de playas, hay para todos los gustos. Si el plan es relajarse en un lugar tranquilo y escaparse de la multitud, Baby Beach es ideal. Para practicar snorkel en delicados arrecifes y aguas tranquilas, Mangel Halto es la indicada. Palm Beach es tal vez la más “famosa”. Llena de palmeras, hoteles, casinos, concesiones de deportes acuáticos, muelles, bares de playa, restaurantes y tiendas. Las aguas tranquilas hacen que este sea un lugar genial para nadar y hacer snorkel, y una playa muy segura para que los chicos puedan jugar en la orilla del mar. Para cerrar un gran día de playa, Palm beach nos regala los atardeceres de ensueño, en los que se destaca un característico color mandarina.

Aruba es el lugar que reúne todas las condiciones para practicar una gran variedad de deportes acuáticos, por lo que es la favorita de los amantes de la adrenalina. Los que eligen el Kitesurf y el windsurf aprovechan los excelentes vientos de Malmok Beach, mientras que quienes nadan o practican snorkel o esquí acuático se maravillan con los cardúmenes protegidos del sur y el oeste. Alejado en las costas del este, las olas rompientes dejan su marca en una isla feliz definida por un mar precioso. La clara profundidad alberga arrecifes vibrantes y restos de barcos a la espera de ser explorados por buzos y amantes del snorkel.

Una vez que baja el sol, la zona alrededor de la playa cobra vida, y los clubes y casinos comienzan a prepararse para una noche fantástica. Visitamos sus paseos de compras, nos maravillamos con los shows de aguas danzantes, visitamos alguno de nuestros restaurantes favoritos y, si todavía nos queda energía, podemos ir al cine o al casino. La vida nocturna de Aruba es de las mejores del Caribe: bares frente al mar, casinos y clubes animados hacen que sea muy fácil beber cocktails, compartir historias, bailar y divertirse.

Después de una noche de diversión, nada mejor que arrancar el día con un frugal desayuno frente al mar, para seguir luego con un masaje relajante. ¡Los masajes de Aruba te desconectan del mundo entero!.

Y así transcurren los días en esta hermosa isla: playa, diversión, sabores y relax. La alegría por ser siempre bien recibidos, tanto que nos sentimos en casa. Y pensando siempre en volver.