Famosa por su ambiente encantador, sus canales laberínticos y sus góndolas llamativas, Venecia también tiene una rica identidad culinaria única entre el norte de Italia. Davide Bisetto, chef ejecutivo del restaurante Oro, galardonado con una estrella Michelin, nos cuenta los 5 infaltables para probar en tu próxima visita.

MOŁECHE – Cangrejos de Laguna
Las gemas de la laguna veneciana, Mołeche son pequeños cangrejos verdes con caparazón que tienen una ventana de estacionalidad muy específica. Solo se pueden cosechar dos veces al año, cuando están entre caparazones y lo suficientemente suaves como para ser comidos enteros. Son famosamente sabrosos cuando se fríen, una delicia rara que rivaliza con la trufa blanca.

BACCALÀ MANTECATO – Bacalao con crema
Data de unos 600 años, este plato tiene sus raíces en Escandinavia, donde los residentes de las Islas Lofoten enseñaron por primera vez a los venecianos varados cómo secar pescado. Hoy se lo encuentra en toda la ciudad.
El bacalao tiene crema, especias y se acostumbra servirlo con pan.

SARDEE EN SAOR – Sardinas con saor
El sabor robusto y salado de las sardinas se eleva cuando se fríen. Luego se sirven en saor, una salsa que originalmente se usaba en la antigüedad para conservar los alimentos. Está hecho con cebolla caramelizada, vinagre, piñones y pasas, con el resultado de ser extremadamente dulce y ácido. Combina perfecto con vino blanco.

POLENTA E SCHIE – Polenta con gambas
Un plato para dar calor al corazón. La polenta es algo así como un arte para los venecianos. Un plato que alguna vez fue básico de la clase baja, hoy se convirtió en un clásico de los lugareños que ahora sienten una gran afición por esta cocina nostálgica. Se sirve con langostinos locales, que son pequeños pero asombrosamente sabrosos. En este plato por lo general son hervidos o fritos.

BIGOLI EN SALSA – Pasta con salsa de anchoas
Este era un plato que los locales comían en torno a festivales religiosos como Nochebuena, Viernes Santo y Miércoles de Ceniza, pero se fue convirtiendo en el favorito de la ciudad, especialmente entre los amantes de los sabores audaces y contundentes. Es una pasta espesa y gruesa de alforfón que se sirve con una deliciosa salsa hecha con anchoas y cebollas.