El mayor ícono femenino del siglo XX, la rubia eterna, la mujer más deseada de la historia, el mayor referente de estilo. A 56 años de su muerte, Marilyn Monroe sigue despertando pasiones.

El cabello, los labios, la voz, el sex appeal… Marilyn Monroe encarnó la fantasía americana de la feminidad y el glamour, creada en los años 50. Llamada Norma Jeane Baker, pero recordada para siempre como Marilyn Monroe, su llegada a la fama no tiene precedentes y sigue representando la personificación del cuento de la Cenicienta.

La iconografía de Marilyn Monroe está tan extendida que ha dejado de ser una persona para convertirse en una serie de imágenes e impresiones, todas ellas incluidas en la cultura de los medios de comunicación de masas, de las celebridades y del consumo del siglo XX.

Con 16 años se casó por primera vez. Decidió entonces dedicarse a la interpretación y sustituir su verdadero nombre por el apellido de su abuela materna. Monroe empezó su carrera como modelo pin-up y fue nombrada Miss Cheesecake en 1951. Sus ambiciones la llevaron a Hollywood, donde se convirtió en una actriz de éxito.

A lo largo de su corta, pero intensa, carrera cinematográfica llegó a rodar 29 películas, algunas tan memorables como Los caballeros las prefieren rubias o La tentación vive arriba. Aunque nunca se hizo con un Oscar, ganó un Globo de Oro y varios premios Bafta.

Aunque dejó su huella en películas y canciones, fue su comportamiento poco convencional lo que más impresionó al público. Sus fotografías desnuda en la piscina, su actuación de Happy Birthday Mr. President para Kennedy en el Madison Square Garden y su forma de vestir provocativa, como por ejemplo en la famosa escena en la rejilla del metro, daban la impresión de una sexualidad abierta (y disponible) en una época de obsesiva moralidad.

Pese al éxito, Marilyn vivió una vida personal tormentosa. Fue incapaz de deshacerse del estigma de “rubia tonta” y se vio presionada por el hecho de tener que ser una sex symbol a tiempo completo. Además de problemas de adicción a las drogas y al alcohol, su vida amorosa fue un constante ir y venir con varios y conocidos fracasos matrimoniales, con el escritor Arthur Miller o el deportista Joe DiMaggio; y varias aventuras amorosas extraconyugales, incluida una con el presidente de los EE. UU. J. F. Kennedy.

El 5 de Agosto de 1962, se dio a conocer la noticia de que Marilyn, a sus 36 años de edad, había sido encontrada muerta en el dormitorio de su casa en California, por Eunice Murray, su empleada doméstica. En su declaración, esta mujer señaló que un día antes de su muerte, Robert Kennedy visitó a la actriz para pedirle su diario íntimo.

Después de las 4:00 am, hora de Los Angeles, se daba aviso de que la diva yacía muerta en su cama. La causa fue atribuída a un suicido por ingesta excesiva de barbitúricos y somníferos, medicamentos que tomaba a diario debido a su frágil estado mental.

Marilyn pasará a la historia por ser el mayor de los mitos eróticos y culturales del siglo XX. Su estela y algunos de sus inconfundibles hábitos –como dormir sin más que unas gotas de Chanel No5– siguen todavía muy vivos, algo que demuestran los constantes homenajes a su estética –de Madonna a Lindsey Lohan– y la repercusión de la película, estrenada en el 2011, Mi semana con Marilyn, en la que Michelle Williams daba vida a la rubia eterna.