Japón es el lugar en el que conviven increíbles tradiciones, palpables en prácticamente todos los rincones, con una modernidad que por momentos es apabullante. Un destino para recorrer con todos los sentidos.

Conocido por ser uno de los destinos más solicitados por los viajeros y lamentablemente en ocasiones descartado por el tópico de ser un país muy caro, Japón es el lugar ideal para conocer y vivir en primera persona, como la tradición más ancestral y la modernidad más extrema, pueden convivir en verdadera armonía.

Una cultura fascinante, gente increíblemente educada, paisajes asombrosos que mutan en cada estación y una de las mejores gastronomías del mundo hacen de Japón un viaje para disfrutar con todos los sentidos.

Cualquier época del año es buena para viajar a Japón. Una de sus mayores particularidades es como “cambia” un paisaje dependiendo de la estación en la estemos. Los dos momentos más especiales del año son la primavera y el otoño,que es cuando el país nipón se tiñe de unos colores que parecen estar sacados de un cuadro.

En primavera tiene lugar el Hanami, que es la tradición japonesa de observar la belleza de las flores, pero por lo general se asocia esta palabra al período en que florecen los cerezos y en el que los japoneses acuden en masa a parques y jardines a contemplar sus flores, conocido como sakura. Este es un proceso muy efímero, que no suele durar muchos días y cada año sucede en fechas determinadas que dependen de factores meteorológicos.

Hay muchas cosas que ver y hacer en Japón, el país del sol naciente y, contrario a lo que pensamos, la barrera del idioma no un ningún obstáculo. Sus amables habitantes, totalmente preparados para recibir miles de turistas, hacen que todo sea más fácil. Uno de los imperdibles es Kioto, la ciudad de las geishas y las maikos. La ciudad está llena de templos y santuarios: el Santuario Fushimi Inari-Taisha, los templos Ginkakuji, Kinkaku-ji o Pabellón Dorado, Ryoan-ji y el templo Kiyomizudera.

Tokio es una ciudad interminable con templos, rascacielos, tradiciones milenarias y tecnología de última generación. Tiene un altísimo índice de población que fluye sin grandes aglomeraciones. Visualmente es un contraste con el resto de los lugares que visitamos: acá hay luces por todos lados, autos, gente caminando en todos los sentidos. Por un momento nos sentimos en la gran manzana oriental, pero todo esto, que parece caótico, forma parte del encanto de esta ciudad.

Miyajima es una isla llena de magia declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La isla está situada cerca de Hiroshima y su lugar más destacado y sagrado es el Santuario de Itsukushima, construido parcialmente sobre el mar. Otro de los monumentos destacados es La Puerta Ootorii, el símbolo de Miyajima, un torii de madera construido en el mar, al que es posible acercarse cuando baja la marea.

El Castillo Himeji es uno de los castillos más impresionantes del mundo. Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es de los pocos que se conservan de la Edad Media. Estuvo durante muchos años en restauración pero desde principios del 2015 luce en todo su esplendor y ha vuesto a ser una de las visitas estrellas del país. Se lo conoce como “la Garza Blanca” por su color y está construido en un monte rodeado de cerezos, que en primavera lo convierten en una de las postales más hermosas de Japón. No importa cuántas fotos le saquemos desde diferentes ángulos: ¡no van a ser suficientes! Se puede llegar a él en tren bala desde Kioto o reservar una excursión que incluye una visita a la ciudad de Kobe.

Kamakura es una ciudad famosa por sus templos y santuarios. El Templo de Kotokuin es el más famoso con la enorme estatua de bronce de Daibutsu o Gran Buda de Kamakura. Otros lugares importantes de la ciudad son el santuario de Kamakura-gu y el Tsurugaoka Hachiman, los templos Zen de Kencho-ji y Engaku-ji, el convento Tokei-ji, el templo Hase-dera. Si el clima acompaña y el cielo está despejado, desde las playas de Kamakura es posible ver el monte Fuji.Kamakura está situada a menos de una hora en tren de Tokyo y se puede aprovechar el viaje para visitar también la ciudad de Yokohoma.

El Monte Fuji es un volcán sagrado, la cima más alta del país y una de las mejores excursiones en Tokio, además de ser la postal más famosa del lugar. El volcán tiene muy poca actividad y en verano mucha gente aprovecha el buen tiempo para subir a la cima o practicar alpinismo. El Fuji se puede ver en días despejados desde Tokio, sobre todo entre los meses de mayo hasta septiembre, aunque es recomendable hacer alguna una excursión para verlo más cerca. Hay varios lugares desde los que se tienen unas grandes vistas del Fuji como la zona de Hakone, el Lago Kawaguchiko, el parque Arakurayama Sengen de Fujiyoshida o desde el mismo tren bala Shinkansen, entre otros muchos.

Y dejando de lado los paisajes, otro de los motivos para visitar Japón es su gastronomía, haciendo vibrar nuestro paladar con su pescado fresco, su sushi (a otro nivel totalmente diferente a lo que acá conocemos como sushi), el ramen, las tempuras, yakisoba u okonomiyaki entre otras delicias locales.

Más información: www.turismo-japon.es