Con esa frase, Julie Andrews, una de las enamoradas de Gstaad, convirtió en un mito esta localidad Suiza, favorita del jet set internacional para los meses invernales. Porque el ski también puede ser exclusivo.

Rodeada de bosques, prados y lagos, y enmarcada por los impresionantes Alpes Suizos, Gstaad parece sacada de un cuento de Hans Christian Andersen. Conserva el aire de pueblo alpino en el que el tiempo parece detenerse. Sus pequeñas calles peatonales están perfectamente cuidadas, los chalets de estilo alpino tienen sus techos repletos de nieve dibujando una obra de arte en el paisaje. Tiene también emblemáticos hoteles como lo es el Gstaad Palace, los locales más exclusivos y, la atracción mayor, más de 250 kilómetros de pistas de esquí. Gstaad es un paraíso perfecto de royals y celebrities de todo el mundo.

La historia de Gstaad se empieza a contar con la llegada del tren desde Ginebra, en 1913. Pero sobre todo, con la aparición tres años después de Le Rosey, el colegio privado más caro del mundo. Desde ese año, el internado donde se han educado desde el príncipe Rainiero de Mónaco al actual Aga Khan y el Rey Juan Carlos traslada a sus alumnos a estas montañas los meses de enero, febrero y marzo.

Pero la fama de este lugar se remonta a principios de los ‘60, cuando la revista Time lo eligió como el it place de la aristocracia europea. Enseguida se convirtió en un destino visitado por la alta sociedad americana, y quedó en la mira de celebrities de Hollywood. Actrices como Elizabeth Taylor, Audrey Hepburn, Claudia Cardinale, Julie Andrews o Grace Kelly, y actores como Clark Gable, Rock Hudson o Cary Grant lo adoptaron como su lugar invernal perfecto, en el que descansar y relajarse escapando de la fama era posible.

Gstaad forma parte de la región del Saanenland y está rodeada de pequeños pueblos como Saanen, Schönried, Saanenmöser, Zweisimmen, Gsteig, Lauenen, Feutersoey, Turbach y Abländschen, que ofrecen numerosas actividades tanto en verano como en invierno, además del clásico ski.

La región de deportes de invierno de Gstaad cuenta con 47 instalaciones ferroviarias. Se accede a esta zona desde varios pueblos con ferrocarriles de acceso. Los ferrocarriles Montreux-Oberland o bien autobuses enlazan a Gstaad con otras estaciones del valle en Saanenmöser, Schönried, Zweisimmen, Gsteig, Reusch, Lauenen, Rougemont, Col-du-Pillon y Château-d’Oex en la región vecina de habla francesa del Pays d’Enhaut.

Gstaad dispone de una gran variedad de deportes de invierno, de más de 250 kilómetros de pistas de esquí y del único glaciar esquiable del Oberland bernés: el Glaciar 3000. Gstaad es también una de las tres mejores zonas de esquí de fondo de Suiza y está considerado un auténtico paraíso para los amantes del trineo y del freeride. Las exclusivas pistas como Eggli, Wispile o Wasserngrat cuentan también con clubs y restaurantes donde poder descansar y disfrutar de la excelente comida alpina. Uno de los más recomendables es el Berghaus Wasserngrat, donde hay una zona especial con sillas al aire libre para disfrutar del impresionante paisaje.

La zona más interesante para la mayoría es la que se extiende entre Zweisimmen y Schönried. Aquí encontrarás ideas interesantes como la Klangpiste, una pista en la que hay colocados ciertos elementos que, al golpearlos con el bastón, hacen un sonido característico de la región. La Rinderpiste (pista de las vacas) es una especie de skicross donde irás esquiando entre vacas de madera.

Desde aquí, los Alpes parecen trepar por todas partes. Wasserngrat es el hogar también del Eagle Ski Club, el club privado del que dicen que es fácil encontrarse a cuatro o cinco reyes en la misma habitación, junto con estrellas de cine, políticos y financieros. Nunca lo sabremos, pero ahí está, a 1.920 metros de altitud. Las vistas son deslumbrantes.Y a lo lejos, entre la nieve algo de se destaca: el icónico y centenario Gstaad Palace, el cinco estrellas que lleva en la misma familia tres generaciones y que obviamente llegó antes que las estrictas reglas de urbanismo del lugar. Su lobby ha sido siempre la primera parada de los famosos, y GreenGo, su club nocturno, casi cada noche la última.

A lo largo del año, la localidad alpina ofrece además muchas actividades que atraen a miles de turistas, algunas de ellas muy conocidas como las Sommets Musicaux de Gstaad, el veraniego festival de música clásica Menuhin Festival, llamado así por el violinista Yehudi Menhuin, o las prestigiosas competiciones deportivas como la Allianze Suisse Open Gstaad, o la Hublot Polo Gold Cup. Y tratándose de un lugar elegido por el jet set, es aquí donde se realizan subastas de Maseratis y Ferraris, que se celebran anualmente en el Gstaad Palace.