La cumbre del G20 llevada a cabo en Buenos Aires dejó muchas anécdotas sobre los mandatarios del mundo, en las que el buen vino y la comida fueron los grandes protagonistas.

Durante tres días la ciudad de Buenos Aires estuvo a disposición de la cumbre del G20. Fue la sede elegida para el desarrollo del foro internacional para la cooperación económica, financiera y política; y trajo a los principales líderes del mundo, quienes a lo largo de esas jornadas tuvieron todo tipo de actividades. Y fieles a nuestra tradición, las reuniones y agasajos se dieron en torno a la cocina argentina, que tuvo la gran posibilidad de darse a conocer.

La empresa EAT fue la encargada del servicio de comida en las reuniones en Costa Salguero y la cena de gala en el Teatro Colón, siendo seleccionada entre varias empresas de gastronomía a lo largo de un proceso donde se presentaron degustaciones de diferentes menús.

El equipo central estuvo a cargo de Bruno Guillot (de L ́épi Boulangerie), Josie Bridge y Tommy Perlberger, y se propuso desarrollar un menú a base de productos de temporada (fines de primavera) como tomates, duraznos, moras, hongos y palta; y utilizando también productos estrella de esta región como la carne vacuna, el cordero, la trucha y la centolla. El almuerzo de la jornada inicial tuvo como primer paso un choripán criollo, por pedido del propio Mauricio Macri, quien advirtió a los comensales; “Quiero decirles que lo más importante que tenemos los argentinos en términos gastronómicos es el choripán”, mientras se encargaba de que cada uno se animara a probar ese sándwich desconocido. El resto de los almuerzos tuvieron platos típicos como cordero braseado, ojo de bife, empanadas y flan con dulce de leche; que fueron recibidos de excelente manera por los asistentes. La cena de gala del Colón tuvo productos no tan cotidianos

como centolla fueguina, frutos rojos del sur, alcauciles y morillas. Para maridar los platos se eligieron diferentes vinos de bodegas de Mendoza, Cafayate y Patagonia, para mostrar la variedad que ofrece el país en materia vitivinícola.

Las primeras damas tuvieron dos almuerzos que estuvieron a cargo de grandes referentes de la gastronomía local. El primero de ellos fue Francis Mallmann, quien hizo su tradicional menú de fuegos en un almuerzo al aire libre en la hermosa casona Villa Ocampo. Allí los protagonistas fueron los sabores platos del país, como empandas jujeñas y mendocinas, humita salteña con albahaca, ensalada de centolla y habas, merluza negra y ojo de bife. Y el almuerzo finalizó con lo que Mallmann presentó como Postres del Río de la Plata, compuesto por flan con dulce de leche, crema de chocolate, crostata de limón y panqueque de dulce de leche.

El segundo encuentro de mujeres se dio en el MALBA y estuvo a cargo de Fernando Trocca, quien armó un equipo de cocina junto a Guido Tassi, Javier Rodríguez y Martín Lukesch (el chef a cargo del menú de paso de la última edición de The North Experience). El cocinero optó por una opción sin carne vacuna, dejando de lado el lomo, el ojo de bife y el Malbec, para crear un menú bien argentino sin caer en los clásicos de estas regiones. Trocca fue convocado personalmente por Juliana Awada, quien le dio total libertad para hacer lo que quisiera; y el cocinero creó un menú fresco y liviano, reflejando lo argentino desde los ingredientes y productos locales. Si bien tuvo el pedido expreso de no revelar en detalle el menú, podemos decir que entre los productos utilizados hubo langostinos del sur, cerezas, damascos y merluza negra. Un capítulo aparte merecen las “escapadas” fuera de agenda de diferentes mandatarios, que aprovecharon los momentos libres para recorrer diferentes opciones gastronómicas locales. Theresa May y el viceprimerministro japonés visitaron el restaurante Happening de Puerto Madero; mientras que la canciller alemana Angela Merkel generó un revuelo con su visita a la parrilla Don Julio en Palermo, donde se fotografió con el equipo de cocina y fue aplaudida por la gente al retirarse del local. El primer ministro de Canadá Justin Trudeau junto a su esposa Sophie optaron por visitar Anafe.BA, un restaurante a puertas cerradas en Colegiales, exponente de la nueva cocina porteña, donde probaron diferentes platos elaborados con productos de mercado y se tomaron fotos con los dueños. Quien conoce a la perfección la oferta gastronómica de Buenos Aires es la reina de Holanda, Máxima Zorreguieta, quien sorprendió a los vecinos de Recoleta al entrar al local del Freddo de Guido y Junín al terminar la gala del Teatro Colón. La reina compró un helado y se sentó en una de las mesas de la vereda, frente al cementerio de la Recoleta mientras charlaba amablemente con la gente que se acercaba a saludarla.

Hace años que Argentina viene construyendo una identidad clara en su cocina, desde productores que ponen mucho esfuerzo para producir alimentos de calidad, hasta cocineros que descubren nuevos ingredientes y reversionan clásicos de la cocina. Esta cumbre fue una oportunidad de que el mundo conozca lo que viene sucediendo en materia de gastronomía en nuestro país, y de seguro que la impresión que dejó es más que favorable.

Por: Life is good