Las salas VIP y comodidades a bordo premium hacen que disfrutemos la experiencia de viajar desde el momento en el que llegamos al aeropuerto. Ya sea por trabajo o por placer, disfrutar todo el viaje es posible.

Un mostrador preferencial para el check-in, una sala de espera VIP con todas comodidades y un asiento tan cómodo que nos permite descansar a bordo como si lo hiciéramos en casa. Todo esto forma parte de la experiencia de viajar y las aerolíneas se esfuerzan día a día para que los pasajeros disfrutemos cada segundo de ella, tanto en el aire como en tierra.

Recientemente viajamos a España con Iberia y, gracias a estas comodidades, el viaje comenzó a disfrutarse desde el momento en que llegamos al aeropuerto. El día que emprendíamos la vuelta, ya cansados después de 7 días intensos, pudimos relajarnos en la sala VIP y esperar el momento de abordar de forma tan placentera, que nadie imaginaba que esperábamos para tomar un avión. Visitamos la recién remodelada sala Velázquez Premium de Iberia, en la que descansamos en sus cómodos chaise longues, disfrutamos de una exquisita gastronomía e inclusive ¡hicimos uso del servicio de duchas!, que cuenta con todas las amenities necesarias y nos hizo sentir en casa.

DISFRUTE A BORDO

Dentro del avión, la comodidad del asiento y su espacio alrededor, nos daba confort y privacidad al mismo tiempo. Nuestro asiento era una butaca – cama de 2 metros de largo, lo que nos aseguró un placentero descanso. Teníamos mucho lugar para guardar nuestros objetos personales, cargadores para nuestros dispositivos y una pantalla táctil para disfrutar el entretenimiento a bordo de forma relajada; porque

si hay un lugar en el que las películas y las series se disfrutan más, es volando. Como si todo esto no fuera suficiente, teníamos wifi! Estuvimos conectados en todo momento como si estuviéramos en tierra.

Pero sin dudas, lo que coronó el final de un gran viaje fue la variedad gastronómica de esta business class, basada en la diversidad y riqueza de la cultura culinaria española que respetan al máximo su textura y sabor.

La elección de la entrada es entre dos clásicos españoles: salmorejo o gazpacho, al que le sigue una ensalada (de rúcula, espinacas, quinoa negra, berros y otros productos con un alto valor nutricional) y un plato de quesos: manchego, de cabra, Mahón, San Simón, que se sirven acompañados de membrillo y uvas.

Iberia ha renovado recientemente sus menús y las opciones que ofrece como plato principal incluyen platos como solomillo de ternera con salsa de vino moscatel, pollo relleno de seta sitaki o pato asado con manzana y salsa Pedro Ximénez.

Los nuevos menús de Iberia también incluyen pescados a la plancha como el salmón, corvina, dorada o merluza con originales salsas de piquillos, bilbaína, de miel y jengibre, y guarniciones de bimi, chirivía, tirabeques, y una rica variedad de pastas rellenas: de espárragos y parmesano con salsa de azafrán, de queso de cabra y cebolla con cremosa de jerez y nueces, o de ricotta y espinacas son salsa de boletus y arándanos, entre otras.

Como todos en esta business class, el maridaje también fue cuidadosamente seleccionado: dos vinos blancos y tres tintos, que son una buena muestra de la riqueza vinícola española, y que combinan a la perfección con las entradas frías, carnes rojas, pescados y pastas.

De postre, helado y opciones de pastelería (torta de fruta de la pasión, de tres chocolates, de manzana, cheesecake). Y para el maridaje, dos vinos blancos y tres tintos que combinan a la perfección con las opciones de la carta.

Al finalizar la exquisita comida, lo que restaba del viaje se lo dedicamos a disfrutar del entretenimiento a bordo con conectividad en todo momento, y un gran descanso, para regresar con energía recargada y planear la próxima aventura.

Más información www.iberia.com/ar