Acompañamos a este grupo de amigos en la primera etapa de una gran aventura. Una idea que nació casi como un sueño, cruzar el continente a bordo de un antiguo colectivo porteño.

Todo aquel que disfrute de los viajes en auto, de pasar horas conduciendo por rutas serpenteantes y contemplando paisajes de llanura y montañas; se suma ahora una nueva atracción rutera. La posibilidad de cruzarse en algún tramo del camino con un vehículo inconfundible, un colectivo Mercedes Benz de la línea 60, decorado con el clásico fileteado porteño. Fuera de recorrido sin dudas, pero realizando lo que tal vez sea su viaje de retiro, un último desafío para este ícono de la industria argentina que supo recorrer kilómetros de calles bonaerenses. Y detrás de este sueño hay un grupo de nueve amigos, de alrededor de 45 años, que hace tiempo imaginaron una aventura que demoró mas de 10 años en ver la luz, y que el mes pasado pusieron en marcha, cuando completaron la primera etapa desde San Martín de los Andes hasta La Paz, en Bolivia.

En una charla de sobremesa, cuando todos tenían cerca de 20 años, fue donde uno de ellos propuso la idea de hacer un viaje corto arriba de un camión sodero que había en el barrio. Y casi jugando a ver quién subía más la apuesta fue que llegaron a la idea final. Atravesar el continente de punta a punta en un colectivo. Lo que al principio parecía una locura fue tomando fuerza en el grupo de amigos hasta que apareció un primer colectivo que compraron entre todos para hacer un primer intento, el de ir hasta Ushuaia. Lograron el objetivo pasando por Esquel, El Calafate y viviendo una experiencia de días que los unió a otro nivel, como compañeros de aventuras. Después de ese viaje sufrieron el robo de aquel colectivo y creyeron que hasta ahí había llegado la travesía. Pero pasaron los años y por más que todos estaban metidos en sus vidas, trabajos y familias, siempre estaba muy presente el recuerdo de esos días a bordo del colectivo disfrutando de un tiempo entre amigos. Y fue así como decidieron revivir aquel espíritu y formaron un grupo de Whatsapp llamado “El Bondi”. Encontraron un nuevo vehículo que decidieron comprar entre todos. Un colectivo escolar, un Mercedes Benz 1114 modelo 1986. Un vehículo de trabajo que se producía por aquellos años en la planta de Virrey del Pino, la primera fábrica que la gigante automotriz instaló fuera de Alemania. Y ya teniendo un nuevo colectivo la idea volvía a tomar forma. Lo trasladaron hasta San Martín de los Andes, donde lo pusieron a punto y donde un fileteador hizo el trabajo necesario para que tenga el aspecto de un clásico 60 de los años 80. Era hora de planificar la fecha de partida.

Años después de aquel primer viaje a Ushuaia la tecnología avanzó bastante, y pudieron sumar equipos de GPS para trackear todo el recorrido y tener comunicación durante todo el viaje. Siete de ellos salieron desde San Martín de los Andes hacia Mendoza, donde recogieron a los últimos dos integrantes del equipo. Desde allí partió el equipo completo hasta el primer destino, La Paz, Bolivia. Una etapa que les llevó 8 días, con un promedio de velocidad de 60 km/h, y que en los caminos de ripio no superaba los 30 km/h. Fueron parando en diferentes lugares y dándose cuenta de lo que generaba el colectivo. Todos se acercaban a hablarles y a sacarse fotos con el vehículo; y en paralelo notaron que en redes sociales se producía una explosión. La cuenta de Instagram que crearon (@elbondi60) superó en pocos días los 20 mil seguidores y empezaron a recibir mensajes de todas partes, de personas que los felicitaban por animarse a hacer algo así. “Se nota que este es un sueño compartido con muchos, nos escribieron grupos de amigos con ganas de hacer algo parecido. Jamás pensamos que tanta gente nos iba a mirar”, nos cuenta Leandro Lena, uno de los integrantes del grupo.

Durante esta primera etapa atravesaron todo tipo de terrenos, desde salinas inmensas donde el colectivo parecía perderse en el paisaje, hasta caminos empinados de montaña, con una pared de piedra de un lado y el precipicio del otro, y donde cada curva demandaba horas de planificación sumado al riesgo de desbarrancar. Pero con la voluntad de todos y la suerte de su lado lograron llegar hasta La Quiaca donde cruzaron a Bolivia para llegar hasta el destino planeado que fue la ciudad de La Paz. Allí dejaron el colectivo en un depósito de maquinas viales donde el dueño les prestó el lugar. Según lo planeado le harán algunos arreglos ahí mismo y planificarán la fecha de partida para la próxima etapa. Hasta entonces el viejo 60 se encuentra en terreno boliviano, descansando y tomando fuerzas para lograr el objetivo final de esta gran aventura, realizar su última parada en los blancos paisajes de Alaska y convertirse en el primer colectivo porteño en atravesar el continente americano.