CON INGREDIENTES TAN REFINADOS COMO ORO DE 24 KILATES, CADA UNO DE ESTOS CHOCOLATES ES CASI UNA OBRA DE ARTE, LES MOSTRAMOS UNA SELECCIÓN DE LOS MÁS EXCLUSIVOS DEL MUNDO.

El chocolate es uno de los grandes placeres con los que podemos deleitar al paladar. Su elaboración es un auténtico arte cuando se trata de conseguir un producto de calidad ‘gourmet’.

Los más exclusivos son realizados de manera artesanal: son piezas únicas de edición limitada que despiertan pasiones hedonísticas. Vinculado a mitos y leyendas

urbanas, empleado también como moneda de cambio y medicamento, hoy se establece en cada latitud como un manjar exquisito que prácticamente no conoce arrepentidos. Sin embargo, su precio en Argentina se encuentra, aún, lejos de las grandes joyas que se producen en otros países: piezas artesanales a u$s 250 por cada trufa, una barra de u$s 1.628 o u$s 508 por un producto de 500 gramos.

El chocolate es uno de los grandes placeres con los que podemos deleitar al paladar. Su elaboración es un auténtico arte cuando se trata de conseguir un producto de calidad ‘gourmet’.

Los más exclusivos son realizados de manera artesanal: son piezas únicas de edición limitada que despiertan pasiones hedonísticas. Vinculado a mitos y leyendas urbanas, empleado también como moneda de cambio y medicamento, hoy se establece en cada latitud como un manjar exquisito que prácticamente no conoce arrepentidos. Sin embargo, su precio en Argentina se encuentra, aún, lejos de las grandes joyas que se producen en otros países: piezas artesanales a USD 250 por cada trufa, una barra de USD 1.628 o USD 508 por un producto de 500 gramos.

El chocolate es un instrumento gourmet que supera las fronteras del sabor para atribuirle una condición de identidad y diseño gastronómico. La competencia del mercado, la fascinación popular y evolución de su producción permite subrayar a los más exclusivos: un viaje al placer al que muy pocos pueden acceder.

El prestigioso chef Fritz Knipschildt fundó la compañía Knipschildt Chocolatier en Odense, Dinamarca, que produce la máxima obra maestra del mundo: una sencilla pero extravagante trufa de chocolate llamada La Madeline que vale u$s 250 cada pieza o u$s 2.600 por libra -menos de medio kilo-. Sólo está disponible a pedido y se compone de un 70% de cacao Valrhona mezcado con aceite de trufa de Perigord y un cremoso ganache.

La francesa Richart es considerada como una de las marcas más caras. Fabrica chocolates desde 1925, con métodos artesanales y jugando con todo tipo de ingredientes y colores para conseguir texturas excelentes. Esta apuesta por la innovación convierte a la firma en una de las más buscadas.

Michel Cluizel es una empresa familiar que ha sabido mantener su carácter a lo largo de más de medio siglo. Produce chocolates únicos fruto de la combinación de aromas e ingredientes. Se puede decir que es la marca que produce mejores chocolates gourmets para los más grandes chefs del mundo. Creó el concepto “1º Cru de Plantation” que identifica chocolates de alta calidad procedente de una única plantación.

Suiza, conocida como la vidriera del chocolate, tiene un producto autóctono único. DeLafée reúne a la magia del oro en un chocolate sin precedentes: combina el espíritu de la elegancia y el arte en cada una de sus creaciones. Consiste en una preparación artesanal que combina habas de cacao fino, aceite de coco, azúcar, leche en polvo, manteca de cacao y vainilla con un toque de 24 kilates de oro comestibles. Una auténtica obra maestra, una delicatesen que mezcla granos desde Ecuador, Venezuela y Ghana. Los pralinés de DeLafée se comercializan en dos formatos. “Celebración” incluye ocho barritas de chocolate envueltas en 24 escamas de oro comestible.

Otro referente mundial es Pierre Marcolini: una especie de buscador de los mejores cacaos del mundo para producir chocolates únicos por su sabor y textura. Marcolini recorre plantaciones situadas en cualquier parte del mundo para encontrar los mejores granos. Tiene su fábrica en Bruselas.

Bélgica es uno de los grandes productores de chocolate, y eso se demuestra por el gran número de fabricantes de alta calidad que hay en el país, como Leonidas. Emplea métodos tradicionales para fabricar más de cien tipos de chocolate, además de otros productos y dulces como mazapanes. La compañía fue fundada por el griego Leónidas Kestekides , un pastelero que se trasladó a los EE UU en el siglo XIX.

Sin dudas, las combinaciones y la originalidad de las casas chocolateras marcan la diferencia y cada una se destaca, haciendo que un producto que prácticamente es amado por todos, se convierta en un objeto de deseo.

www.chocopologie.com

www.cluizel.com

www.richart-chocolates.com

www.delafee.com

www.eu.marcolini.com

www.leonidas-chocolate.com