Recorrimos Andalucía durante este invierno Europeo y compartimos involvidables experiencias foodies. Entre pinceladas de guisos, carnes, postres, pescados y mariscos visitamos una regíon con una riqueza natural no habitual que define gran parte de su gastronomía.

Rodeada tanto de montañas, desiertos y campiñas como de ríos y bosques. Con los diferentes tipos de climas que allí se dan, desde el subtropical al desértico, hasta el de alta montaña y mediterráneo. Su gran legado cultural de las civilizaciones que la han poseído en el pasado y sus tradiciones que aún hoy se preservan con empeño, propician que Andalucía sea llamada la Gran Despensa de Europa.

Así lo hemos comprobado. La gastronomía en Andalucía es tan variada y rica como sus paisajes. Una mesa ideada para la dieta mediterránea con influencia de las muchas culturas que han pasado por estas tierras.

Si la tuviéramos que definir, diríamos que tiene fuertes raíces árabes, con elaboraciones trabajadas y sabores consistentes. Pero sin duda, la gastronomía andaluza guarda la esencia de la dieta mediterránea, platos con sabor y tradición. Los potajes de legumbres y verduras, las recetas de carnes (cerdo, cordero, ternera, etc.), las diversas formas de preparar el pescado y los vinos son la esencia de esta gastronomía.

Con esta despensa, no es de extrañar que en Andalucía abunden tanto buenos restaurantes como magníficas instalaciones donde estos productos son criados o elaborados con muchísimo esmero y que bien valen una visita.

Aquí debajo les dejamos los lugares que más nos impactaron en nuestra visita este invierno:

El Rinconcillo

En el centro de Sevilla, el bar más antiguo de la ciudad. Desde 1670 y hasta el día de hoy, un singular rincón que aún conserva el sabor de la Sevilla de antaño. Nuestra visita a este rincón, degustando las tapas que nuestro mozo a su antojo traía y que nuestros expectantes platos agradecían, fue como realizar un viaje en el tunel del tiempo.

Restaurante Arsenio Manila

Un restaurante sumamente cálido y acogedor. Se encuentra bordeando la costa de Cádiz, frente al agua. El lugar tiene mucho estilo. Nos impactó su decoración y notamos mucho el cuidado que le prestan a los detalles. Es ideal para ir en pareja, aunque también cuentan con mesas grandes para familias o grupos de amigos.

Iniciamos con Tartare de Atún Rojo de entrada, el cual fue recomendación de su dueño; según él, una especialidad de la zona, y no nos falló! Exquisito. De plato principal, pedimos ‘Calamar a la braza con cremoso de aguacate y encurtidos’, y el ‘arroz del día’, que venía con calamar, langostinos, chipirones. Todo increíble.

La carta es muy amplia y variada. Lo que más abundan son los pescados, que en esta región son un acierto asegurado. También cuentan con una carta de tragos muy completa.

Antigua Albaceria San Lorenzo

Este es otro rincón sevillano que ha tratado de recuperar los establecimientos que proliferaban en la ciudad desde tiempos de Al Andalus (de hecho la palabra proviene de raíz árabe) hasta la mitad del siglo XX. Tienditas en las que el propietario mientras despachaba los productos que compraban sus clientes, los invitaba a probarlos y compartía con ellos una copa de vino.

Previa llamada al lugar para corroborar la realización de su brunch mensual denominado Tertulia Gastronómica, acompañado en esta ocasión por Bodegas de la familia Sampedro en Laguardia de la Rioja Alavesa, nos acercamos a vivir una experiencia que superó todas nuestras expectativas.

Como dicen los andaluces, parece que…apetece, y así fue que reservamos nuestra mesa por 14 euros a las 15:00 hs un viernes, donde por cierto ya nadie trabaja.

Entre sevillanos habitúes del encuentro y como únicos extranjeros donde nadie entendía cómo habíamos llegado a ese brunch local, vivimos una experiencia de sabores, de encuentro, de potajes! y como si fuera poco, de tertulia andaluza que recordaremos por siempre.