Batiendo todos los records en la última carrera del certamen, Juan Manuel Fangio protagonizó una memorable definición de campeonato, superando al equipo Ferrari y consiguiendo así su quinta corona.

El 4 de agosto de 1957 Fangio corre por el Campeonato Mundial de F1 con Maserati 250 F, la que es la carrera más espectacular de su campaña deportiva. Para la presentación en la sexta fecha del Campeonato Mundial en Nürburgring, hay gran preocupación en el equipo Maserati, pues las Ferrari podrán recorrer el total de la prueba sin recargar combustible e incluso sin cambiar cubiertas Las Maserati en cambio, deberán hacer una parada para reabastecer y también deberán cambiar neumáticos.

Guerino Bertochi, Jefe de Mecánicos de la Escudería combina con Fangio la estrategia. Deberá tratar de sacar una buena ventaja, para hacer el cambio de cubiertas y el reabastecimiento en 30”.

Más de 100.000 espectadores cubren los laterales del circuito de Nürburgring de 22 Km, en los Montes Eiffel. Cuando se pone en marcha el Gran Premio, Mike Hawthorn con la Ferrari seguido de su compañero de equipo Peter Collins salen a la vanguardia seguidos por Fangio. Hawthorn cierra la primera vuelta mostrando que la Ferrari no será fácil de batir. Fangio marcha a la expectativa en las dos primeras vueltas de la carrera, observando como se superan los dos pilotos de la Ferrari y planeando la manera de atacarlos en el momento oportuno. Ya en la tercera vuelta, alcanza y pasa a Hawthorn que en ese instante está detrás de Collins. Poco más adelante ocupa la primera colocación y busca de

alejarse aumentando la diferencia.

Con una ventaja de 29” sobre Hawthorn, Fangio entra a boxes. Mostrando un temple de acero, observa tranquilo cómo sus mecánicos están dilapidando el tiempo a favor acumulado, olvidando nerviosamente los ensayos realizados en los días previos para hacer el trabajo en 30”. Fangio vuelve a la pista a casi 50” del puntero. Faltando 10 vueltas para terminar, prácticamente ya no tiene posibilidades, ante las Ferrari ahora alivianadas por el consumo de combustible.

A partir de la vuelta 12, Fangio comienza a manejar como nunca, concentrado en su accionar, frenando mas allá de los puntos antes usados de referencia, entrando al límite en cada curva, buscando radios de giro que utilizaban el ancho total de la pista y manejándose con la caja de velocidades, colocando una marcha más alta en cada curva, para salir de ellas con un mayor régimen de RPM en su motor. Como todo parecía poco, agrega un primer ensayo de entrada a uno de los puentes sin hacer rebaje y frenada para apoyar mejor el tren delantero del auto para (bien afirmado) superar una ondulación en el piso, antes de encarar la curva siguiente. Ahora deja que en ese punto, que el auto salte peligrosamente y al caer la Maserati derrape suavemente para encarar la curva. Todas son fracciones de segundo y Fangio había decidido jugarse a ganar.

Al cerrarse la vuelta 13, las Ferrari pasaron con una ventaja de cincuenta y un segundos sobre la roja Maserati Nro. 1 de Fangio que a partir de ahí empieza a bajar sus tiempos por vuelta de una manera increíble. En la vuelta 19, faltando tres para finalizar pasa a 14” de Hawthorn y Collins, que corren juntos, advertidos de lo que viene haciendo Fangio.

Llega la penúltima vuelta y ya lo tiene a Collins a un paso y al encarar la curva norte, a la izquierda, ataca por dentro y lo pasa, pero como la máquina se abre un poco, Collins recupera su posición unos metros más adelante. Fangio tampoco afloja, lo aparea luego de una serie de curvas y en una pequeña recta antes del salto del puente, alguien tiene que ceder y es Collins. Fangio es segundo y se va en busca de Hawthorn.

Al llegar a una curva muy cerrado a la izquierda que empalma con otra a la derecha, Fangio ve su oportunidad y se mete por la cuneta pasando a la punta. La Maserati un poco desacomodada, va rumbo a una increíble victoria.

El público alemán estalla en aplausos, le hacen reverencias y muchos espectadores invaden la pista llevando en andas al ya cinco veces Campeón del Mundo, quien a los 46 años de edad les ha regalado una lección de manejo que pasa a la historia.

Caballerescos como siempre, Mike Hawthorn y Peter Collins se acercaron a abrazarlo con efusividad, como si ellos hubiesen sido los vencedores. Los jóvenes pilotos saludaban sinceramente al “Maestro”, ganador de una carrera inolvidable.

Fangio expresó: “…cuando llegábamos a la par al puente y los dos autos no pasaban, pensé: si no aflojo, me pasa por arriba el Viejo Diablo…”

Juan Manuel Fangio logró victorias espectaculares en su campaña deportiva pero el Gran Premio de Alemania, disputado en Nürburgring, fue señalado por la prensa mundial, como la hazaña más grande del piloto, que ese día conquistaba su quinto Título.

“Yo no había conducido jamás de esa manera, pero también comprendí que jamás podría ya, volver a conducir tan así !”, diría él mismo Fangio con el tiempo.